Drakkar en el Tapiz de Bayeux.

Los vikingos eran habilidosos constructores de barcos y experimentados navegantes. Estaban ávidos de aventuras. Los viajes vikingos los llevaron a descubrir nuevas tierras, comerciar con pueblos lejanos y exóticos o hacer incursiones de saqueo y pillaje para obtener tesoros de otros reinos eran excusas suficientes para zarpar en sus naves y salir a navegar. Confinados en ellas podían pasar días enteros, o incluso semanas, antes de volver a tener tierra a la vista. Los mares y los ríos eran sus carreteras naturales y, cuando estos últimos no permitían la navegación, no tenían reparo en sacar los barcos del río y arrastrarlos por tierra hasta encontrar un tramo más propicio para flotar de nuevo sus naves.

Gracias a estos viajes vikingos, los pueblos escandinavos, tomaron contacto con un gran número de territorios y sus habitantes (cuando los había), propiciando, inevitablemente, un intercambio de creencias, costumbres y cultura. Al contrario de lo que cabría esperar de un pueblo conquistador y expansionista como el nórdico, fueron ellos los que acabaron siendo asimilados por las culturas a las que invadían, adoptando, por ejemplo, su religión. Aunque no hay que menospreciar el magnífico legado que dejaron a sus descendiente y que ha puesto su granito de arena en hacer de la sociedad actual lo que es.

¿De dónde vienen los vikingos?

Escandinavia es el nombre que recibe la región geográfica y cultural de donde provienen los vikingos. Este nombre engloba los pueblos nórdicos afincados en los reinos de Dinamarca, Noruega y Suecia y que tenían una lengua, religión y costumbres comunes.
Las costas del Mar de Noruega, el Mar Báltico y el Mar del Norte era donde vivían los vikingos. Debido a la geografía agreste de los territorios vikingos, sólo una estrecha franja de la costa era apta para vivir.

¿Porqué viajaban los vikingos?

Es difícil precisar con exactitud qué les motivó a salir de su territorio vikingo para visitar países desconocidos, aunque existen diversas teorías al respecto. Es innegable que el ser humano, desde su origen, siempre ha tenido la necesidad o la curiosidad de explorar e investigar todo aquello que le rodea. Naturalmente, los pueblos escandinavos no iban a ser diferentes. Algunas teorías se refieren al escaso y poco fértil suelo cultivable del que disponían en Noruega, y, por tanto, la necesidad de buscar mejores tierras, como causa principal del inicio de la expansión vikinga. Otros hablan, simplemente, de su deseo de fama y riquezas. En cualquier caso, sigue siendo un misterio las razones por las que estos valientes (o inconscientes) aventureros, salieron al peligroso y desconocido mar abierto arriesgando sus vidas con pocas garantías de éxito.

¿Dónde viajaron los vikingos?

Durante los cerca de 300 años que existieron los vikingos como tales, recorrieron un área muy extensa del planeta. Extendieron sus tentáculos por buena parte de Europa. Las rutas vikingas llegaron hasta América pasando por Islandia y Groenlandia hacia el Oeste. Hacia el Este, las incursiones vikingas llegaron a Rusia, Estambul y, también, pusieron sus pies en el norte de África.

Expansión escandinava - Viajes vikingos

Los viajes vikingos a las Islas Británicas

Los viajes vikingos a Inglaterra

La historia de Inglaterra está fuertemente ligada a los pueblos nórdicos. Los ataques vikingos en europa empiezan, seguramente por proximidad geográfica, por los reinos que hoy conforman Inglaterra. La primera incursión vikinga documentada fue en el año 793, en un monasterio situado en la pequeña isla de Lindisfarne, al noreste de la actual Inglaterra. Este hecho es considerado por los estudiosos como el inicio de la era vikinga. Posteriormente se fueron sucediendo las invasiones de los vikingos en tierras inglesas más o menos de forma continuada.

Ubicación del Reino vikingo de JorvikPero los nórdicos, no se conformaron con esporádicas incursiones con el objetivo de saquear los pueblos y monasterios costeros. En 865 juntaron un gran ejército e invadieron gran parte de los reinos ingleses creando un asentamiento permanente en York al que llamaron Jorvik. Tras diferentes tratados de paz y declaraciones de guerra, finalmente, los daneses fueron expulsados definitivamente de York. Pero no por mucho tiempo, pues, en 947 se inició una nueva oleada de ataques vikingos reconquistando de nuevo York. La intención de estos nuevos vikingos, comandados por Harald Hardrada, era ocupar el trono de Inglaterra.

Las diferentes conquistas vikingas en tierras inglesas casi logran que los invasores vikingos consiguieran el control del territorio pero, finalmente, en 1066, en la batalla del puente de Stamford, Harald fue derrotado. Esta batalla marca el fin de la época vikinga. Curiosamente, el que acabó ocupando el trono de Inglaterra fue Guillermo I el Conquistador, un normando, es decir, un descendiente de los vikingos que se habían asentado en Francia.

Batalla del puente de Stamford

Los viajes vikingos a Irlanda

Los vikingos llegaron a tierras irlandesas para quedarse. Los primeros ataques ocurrieron en torno al año 795 en monasterios costeros. Estas expediciones de pillaje, se prolongaron durante casi 40 años. A partir del 830, los asaltantes ya eran flotas numerosas y bien organizadas y empezaron a establecer asentamientos permanentes tanto en las costas como en el interior de la isla. En muchas ocasiones estas colonizaciones fueron aceptadas o toleradas por los pobladores nativos hasta tal punto que propició una mezcla de pueblos y culturas.

El legado que dejaron los nórdicos en Irlanda es muy importante. Lejos de la imagen que se suele tener de esta cultura como bárbaros y sanguinarios, establecieron una gran red comercial que conectaba Irlanda con una enorme extensión del planeta que abarcaba desde Islandia hasta el Báltico y Turquía. También fundaron ciudades y pueblos como Limerick, Cork, Waterford, Wexford, Youghal, Arklow, Wicklow o el propio Dublín. Incluso dejaron su huella en el arte del país. Prueba es el estilo de decoración urnes característico por la representación de animales entrelazados como serpientes o galgos y que aparecen en numerosas reliquias históricas que, actualmente, se encuentran en el Museo Nacional de Irlanda.

Los viajes vikingos a Escocia

Hay constancia de la presencia vikinga más o menos continuada en las islas del norte, Shetland y Orcadas, las islas al oeste, Hébridas y Mann, y en otros enclaves como Caithness y Sutherland. Estos territorios fueron colonizados en su mayoría por noruegos alrededor del año 830, y, según el momento, formaban parte del reino de Noruega o se constituían como reinos independientes.

Los viajes vikingos a Gales

A pesar de que los vikingos tuvieron enclaves en el país de Gales, nunca llegaron a tener un verdadero control político ni militar sobre la zona y su presencia fue, prácticamente, anecdótica.

Los viajes vikingos a Islandia

En uno de los viajes de los vikingos, en el año 861, Gardar Svavarsson divisa Islandia por primera vez tras perderse a causa de una tormenta mientras navegaba. Motivados por sus narraciones otros vikingos intentaron llegar y establecerse en la isla pero no fue hasta el año 874 cuando se establecieron de forma permanente. Aunque hay suficientes evidencias para afirmar que los primeros exploradores que llegaron a esta región no fueron los nórdicos sino monjes irlandeses, la mayoría de colonos fueron escandinavos. La primera colonia permanente reconocida es la que fundó el noruego Ingólfur Arnarson en el año 874 en un lugar al que llamó Reikiavik y que es la actual capital del país.

Siguiendo los pasos de este primer hombre, algunos noruegos, huyendo del dominio del rey noruego Harald I, viajaron para fundar una nueva comunidad en esta prometedora nueva tierra. La mayoría de nuevos colonos eran de origen noruego, pero hay evidencias científicas que confirman que llevaron con ellos esclavos de origen celta provenientes de Escocia e Irlanda.

Hacia el año 930 se funda la Alþingi, la primera asamblea nacional islandesa, predecesora del actual Parlamento Islandés. Mientras el resto del mundo se sumergía, irremediablemente, en el feudalismo, Islandia se convertía en una de las primeras democracias representativas del mundo. Las decisiones se tomaban por el consenso de los hombres libres, aunque, a la hora de la verdad, no tenía la fuerza suficiente para hacer cumplir las leyes que promulgaba.

La migración hacia Islandia fue disminuyendo hasta, aproximadamente, el año 1000. En este año la isla se cristianizó.

Los viajes vikingos a Groenlandia

En el año 982 Erik el Rojo fue expulsado de Islandia acusado de haber cometido un asesinato. Aprovechó los 3 años de destierro para iniciar un viaje de exploración que culminaría con el descubrimiento de un nuevo territorio (ya avistado por otros aventureros anteriores, pero nunca pisado) tras 320 kilómetros de navegación. Aunque en un primer momento no pudo desembarcar por las duras condiciones meteorológicas, las corrientes lo arrastraron hacia el sur de la isla donde desembarcó, finalmente, en el cabo Farewell.

Durante los dos siguientes inviernos, Erik y sus acompañantes, se dedican a explorar la isla a la que nombró Groenlandia (tierra verde, aunque la isla no tenía mucho de verde). El atractivo nombre le sirvió para que, hacia 985, tras el fin de su destierro, volviera a Islandia y convenciera a un grupo de compatriotas para emigrar con 25 naves a la nueva tierra. Solo 14 de los barcos, tras un durísimo viaje, pudieron ver las costas de Groenlandia. En este nuevo territorio llegaron a florecer 3 asentamientos donde habitaban más de 5000 habitantes en aproximadamente 500 granjas.

Casi 500 años después, los asentamientos nórdicos fueron desapareciendo hasta que, en el siglo XV no quedaba ningún rastro de los vikingos en Groenlandia. Se barajan diferentes hipótesis para explicar el colapso de la sociedad nórdica en la isla. Posiblemente, la combinación de diferentes circunstancias fue lo que obligó a los colonos a abandonar sus hogares. Estudios científicos demuestran una pequeña era del hielo a finales del siglo XIV y comienzos del XV que duró varias décadas. Los habitantes de Groenlandia necesitaban el comercio con Noruega para abastecerse debido a los escasos recursos de los que disponían. Esta práctica se pudo hacer imposible debido a las bajas temperaturas y bloques de hielo que encontraban los barcos durante los trayectos.

También se cree que el fin de las colonias se debe a la sobreexplotación de los, ya de por sí, nimios recursos existentes. Otras causas que se consideran son las infecciones por peste negra proveniente de Europa o los conflictos con otros pueblos como los inuit, los piratas ingleses y germánicos o con balleneros vizcaínos. Recientes estudios, arrojan un nuevo dato que podría contribuir a la misteriosa desaparición de los escandinavos en Groenlandia. Los groenlandeses tenían el monopolio del comercio del marfil de morsa en Europa y su economía dependía casi exclusivamente de este negocio. A partir del 1400 aproximadamente, los europeos, por motivos todavía desconocidos, dejaron de consumir este material y la falta de demanda provocó el colapso de la economía de la isla ártica.

Los viajes vikingos a América

Debido a los escasos recursos madereros de la isla, hacia el año 1000, un hijo de Erik el Rojo, Leif Eriksson, decidió viajar al oeste en busca de nuevos territorios en los que encontrar la preciada materia prima. Leif siguió los pasos de Bjarni Herjólfsson que, hacía 986, ya había avistado y descrito las costas de un nuevo territorio. Hoy sabemos que estas costas eran la actual isla de Baffin, la península de Labrador y la isla de Terranova, todas ellas en el continente americano. Leif las llamó Helluland (tierra de las piedras planas), Markland (tierra de bosques) y Vinland (tierra del vino, por las numerosas vides que encontró). Y de esta manera se descubrió América, 500 años antes de la fecha que, oficialmente, se considera la del descubrimiento del nuevo continente.

Tras la exploración, el hijo de Erik, regresó a Groenlandia y se hizo cargo de la granja familiar tras la muerte de su padre, pero las sagas cuentan que hubo 3 viajes vikingos a América, concretamente a Vinland aunque, los continuos enfrentamientos con los nativos, hizo imposible colonizar las nuevas tierras.

Los viajes vikingos a Francia

Las costas francesas también sufrieron las violentas incursiones de los piratas vikingos desde el siglo IX. Los primeros ataques ocurrieron en el canal de La Mancha. También solían remontar por los ríos, como el Loira, el Garona, el Sena o el Adur, para acceder a pueblos y ciudades del interior. Precisamente remontando uno de estos ríos, el Sena, es como en el año 845, los los vikingos atacaron París. Los vikingos en París reunieron una flota de 120 naves comandadas por Ragnar Lodbrok, salvan la línea defensiva costera creada por el propio Carlomagno y llegan a la ciudad. El rey, Carlos el Calvo, se ve obligado a pagar un rescate para liberar la ciudad y evitar la devastación de la misma.

Sitio vikingo de París

Pero esta no es la única vez que París es atacada por los vikingos hubieron muchas más. La más importante ocurrió entre los años 885 y 886, cuando un impresionante ejército vikingo (los historiadores calculan que pudo ser de unos 30.000 hombres) remonta de nuevo el Sena para conquistar París. El ataque vikingo a París durará varios días de batalla infructuosa, ya que no logran entrar en la ciudad pese a debilitar enormemente la línea defensiva. Finalmente, Carlos el Gordo, el emperador carolingio, firma un acuerdo de paz comprometiéndose a pagar un tributo a los nórdicos y permitiéndoles pasar hacia Borgoña.

En el año 911 ocurren los últimos ataques importantes a Francia por parte de los vikingos. Rollon, un líder vikingo, consigue firmar un tratado con el rey de Francia, Carlos el Simple, por el que se le concede el Ducado de Normandía a cambio de acabar con los ataques. Desde ese momento, él y sus hombres pasan a ser llamados normandos y se convierten al catolicismo. Guillermo el Conquistador, descendiente de esta dinastía ducal fue el primer rey normando de Inglaterra, tras conquistarla en el año 1066. Este hecho coincide con el que los historiadores consideran el final de la época de los vikingos.

Los viajes vikingos a España

Las terribles hordas vikingas también atacaron la Península Ibérica. Las fuentes históricas son confusas e incompletas y no hay apenas restos vikingos en españa que lo avalen. Pero, aún así, hay suficientes evidencias de que lo que hoy es España y Portugal fueron también un destino de los viajes vikingos. En el año 844 una expedición vikinga es avistada en la ciudad de Gijón y, posteriormente ataca tierras gallegas (A Coruña), desciende hacia el sur bordeando la costa y entran en el Al-Ándalus donde atacan las ciudades de Lisboa, Cádiz y Sevilla subiendo por el Guadalquivir con sus naves. Desde Sevilla se adentraron más en el interior para atacar otras ciudades. Finalmente, las fuerzas del emir Abd al-Rahmán I vencen al grueso del ejército invasor. Más de 1000 vikingos en sevilla murieron en las batallas y otros 400 fueron capturados y ejecutados. El resto de invasores fueron expulsados del territorio.

Esta derrota no acaba, ni mucho menos, con nuevas oleadas de ataques y saqueos vikingos en la península durante años posteriores. En el año 858 atacan Algeciras, Orihuela y las Islas Baleares, establecen una base en el sur de Francia desde donde atacaron otras ciudades. Algunos historiadores aseguran que conquistaron Pamplona en el año 859 remontando el río Ebro y sus afluentes, aunque otros estudiosos sostienen que accedieron a la ciudad Navarra desde el golfo de Vizcaya. En cualquier caso, tomaron como prisionero al Rey García Iñiguez de Pamplona y no lo liberaron hasta recibir un cuantioso rescate. También ese año de 858 tomaron tierra los vikingos en galicia y atacan Santiago de Compostela remontando por el río Arosa.

Una nueva oleada de ataques se produjo durante la segunda mitad del siglo X y duró aproximadamente 5 años. Durante estos años atacaron de nuevo Lisboa y Santiago de Compostela entre otras ciudades. Y todavía volverían hacia el año 1030 para seguir sus incursiones en Galicia y el levante español, donde establecieron asentamientos vikingos en españa en forma de pequeños reinos en Valencia, Almería, Denia y Baleares.

Los habitantes del pueblo de Cudillero presumen de ser descendientes de vikingos en España. Esta pequeña localidad de la costa asturiana, donde se establecieron los vikingos, fue utilizada como base de sus barcos para saquear la rica Al-Andalus así como las costas de Galicia.

Los viajes vikingos a Italia

¿Estuvieron los vikingos en Roma? Desde la base que establecieron al sur de Francia en el año 858, los bárbaros atacaron diversas poblaciones italianas como Génova o Pisa. Pero la ciudad que más codiciaban conquistar era, sin duda, Roma. Una ciudad construida de mármol y llena de templos e iglesias, tenía que ser, por fuerza, tremendamente rica. La anécdota de este viaje vikingo en busca de Roma, es que no consiguió llegar al destino deseado. En vez de ascender por el río Tíber lo hicieron por el Magra, encontrándose con la ciudad de Luna en vez de con Roma. La opulencia y gran número de iglesias de la ciudad confundieron a los vikingos. La reacción de los invasores al ser conscientes de su error, fue la de quemar la ciudad y saquear los alrededores con más intensidad de la habitual.

La presencia normanda en el sur de Italia es de origen diferente que en el resto de territorios. Los vikingos llegaron en el año 1022 y se convierten en mercenarios en la disputa entre lombardos, bizantinos y musulmanes que se cernía sobre la isla de Sicilia y el sur de Italia. Tras largas luchas y cambios de bando, los escandinavos acaban haciéndose dueños del territorio y fundando el Reino de Sicilia en el año 1029. El Reino de Sicilia permaneció en manos normandas hasta finales del siglo XII. Posteriormente se mantuvo como reino independiente hasta que a principio del siglo XIX se unió al Reino de Nápoles creando lo que sería el germen de la actual Italia.

Los viajes vikingos a Rusia

Los varegos, vikingos originarios de Suecia, migraron hacia lo que actualmente se conoce como Rusia y Ucrania a lo largo de los siglos IX y X. Llegaron a estas tierras y, a través de ellas a oriente, utilizando como vías de navegación los ríos Dniéper y Volga. Estas eran dos importantes rutas comerciales que unían el Sur y el Norte del continente y que acabaron controlando. Pero los varegos no llegaron a estas tierras tan solo para comerciar, también realizaron actividades de piratería y se convirtieron en mercenarios.

Existen fuentes fidedignas que atribuyén a los rus (descendientes de los vikingos suecos), si no el origen de Rusia, al menos una importante contribución a su creación gracias a la fundación de algunas importantes ciudades vikingas, como Kiev, tanto en Rusia como en Ucrania.

Los viajes vikingos a Constantinopla

Los viajes vikingos también llegaron a Constantinopla. Miklagard era el nombre que los vikingos daban a la ciudad más rica y próspera del mundo. Constantinopla era la frontera natural entre Asia y Europa y por ello una de las más importantes encrucijadas comerciales de finales del siglo X y principios del XI. Ningún otro lugar era tan deseado por los nórdicos como esta ciudad llena de tesoros. Precisamente por sus riquezas, estaba fuertemente defendida y todos los ataques vikingos fueron infructuosos.

Guardia Varega en la crónica Skylitzes Matritensis.

Los emperadores bizantinos, viendo el valor y ferocidad de estos guerreros, les ofrecieron entrar a su servicio como mercenarios. De esta manera fue como, finalmente, los varegos (nombre que recibían los vikingos provenientes de Suecia) lograron entrar en Constantinopla, pero esta vez, para defenderla. La Guardia Varega, como eran conocidos, fue un cuerpo de élite que protegía la ciudad y era la guardia personal del emperador. Lucharon en innumerables batallas, incluso contra los cruzados.

Hoy en día es posible ver la huella de los vikingos en la actual Estambul en forma de dos inscripciones rúnicas talladas en el mármol de la basílica de Santa Sofía.

A furore normannorum libera nos, Domine [De la furia de los hombres del norte líbranos, Señor]

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